ArticuloSananda V – De niños, reflejos y educación.

Por Víctor Estévez Polo
retrato niñaSe trata de los niños y la educación. No se trata de cuanto pagues o a qué escuela les lleves. Se trata de la educación que les des en casa. Del trato que reciban, del amor que les des, de lo que les permitas SER ellos mismos, de lo que compartáis, de lo que les dejes fluir, de lo que les enseñes que es el amor y el respeto hacia sí mismos, hacia las personas y hacia lo que les rodea.

Es muy sencillo, a la par que hay una gran responsabilidad para con ellos.

Un gran regocijo encuentran aquellos que día a día van aprendiendo, de la mano de los niños, valores como la atención a uno mismo, la alegría, el disfrute de las pequeñas cosas, la sorpresa, la aceptación de lo que acontece. Hay un mágico mundo por descubrir y recorrer junto a ellos.

Es cierto que muchas veces cuando nuestra atención se pone en las cosas negativas o en comportamientos que ellos tienen, como conductas agresivas con otros niños o con nosotros, tozudez con cosas que para nosotros son básicas y normales o incluso cuando reclaman en exceso nuestra atención, entonces es difícil verles con los ojos del amor que todo lo transforma y sana, pero hay que hacer un alto en nuestro presente, tomar conciencia de cómo nos encontramos y si hay algo que no nos haga sentir en equilibrio, transformarlo. Para nuestra propia paz interior y así mismo para no alimentar con rabia, desgana, pereza o miedo a nuestros niños o al ambiente.

Muchas veces, conociendo que los niños son muy sensibles a la energía, tendríamos que poder darnos cuenta de cuando sonellos mismos o es el propio entorno el que les transforma para tener determinados comportamientos habitualmente para desestabilizarnos o, para que ya empecemos a cambiar el enfoque, para ayudarnos a encontrar el equilibrio en las situaciones más adversas.

Ellos son los maestros que constantemente nos están mostrando un reflejo de todo lo que hay en nuestro interior, aunque muchas veces nos cueste asumir, viéndolo desde afuera, que ciertas actitudes y emociones de baja vibración sean parte de nosotros mismos.

niña rabia

Así pues, si alguna vez nos encontramos frente a un niño que esté dándonos gritos, amenazándonos con algún objeto en las manos o incluso agrediéndonos, tendremos que empezar a valorar cómo estamos gestionando nuestra propia rabia, ya que esos comportamientos indican grandes niveles de ésta y poca aceptación.

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